El señor es quien llama a los
sacerdotes, obispos y consagrados, y a una vidente le dijo que no podemos
juzgarlos pues a él sólo se corresponde ese derecho. No debemos escandalizarnos
porque ellos pequen pues Pedro y Judas pecaron, más bien debemos animarnos más
a ser santos para lograr su conversión.
A Catalina Rivas, en Cochabamba,
Bolivia, le dijo: “Muchos Sacerdotes lo son porque Yo quise hacerlos Mis
Ministros, no porque Me sigan de verdad... ¡Oren por ellos! Deben ofrecer a Mi
Padre la pena que Yo sentí cuando en el Templo eché por tierra los bancos de
los mercaderes y reproché a los Ministros de entonces por haber hecho de la
casa de Dios una reunión de logreros.
Por ello, oren por los Sacerdotes que
tratan Mi cuerpo con sentido de costumbre y por ello mismo con muy poco amor...
Pronto sabrán que esto debía decirles, porque los amo y porque prometo, a quien
ore por Mis Sacerdotes, la remisión de toda pena temporal debida. No habrá
purgatorio para quien se aflige a causa de los Sacerdotes tibios, sino Paraíso
inmediato después del último aliento”.
aca probando

2 comentarios:
ve me parece muy bueno el carro
HOLA JESUS
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